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TERCERA Fase: Ejecución de lo Planificado de la Actividad Preventiva

La fase de ejecución se caracteriza por llevar a la práctica todo lo planeado en las fases anteriores. Son elementos importantes:

  • Disponer de procedimientos documentados para el desarrollo del conjunto de actividades preventivas va a permitir el proceso de formación y aprendizaje para que las personas implicadas aprendan, las hagan de acuerdo a lo previsto y finalmente se pueda evaluar la eficacia de lo realizado basándose en los resultados alcanzados.
  • Implantar las diferentes actividades preventivas requiere su integración en toda la cadena de mando de la empresa.
  • Asegurar que todo el conjunto de actividades preventivas se desarrolle bajo la debida coordinación, con el fin de que la prevención se implante de manera integrada, teniendo en cuenta tanto las relaciones interdepartamentales como entre empresas.

Para alcanzar el fin de esta tercera fase se tendrán en cuenta los siguientes aspectos:

  •  El trabajo bien hecho sólo puede hacerse considerando todos los aspectos que lo condicionan.
  •  Los mandos y trabajadores deben asumir las funciones preventivas que les correspondan como algo natural.
  •  Los procedimientos, elaborados con la participación de los implicados en los procesos, son instrumentos al servicio de las personas y de la organización. Deben formar parte habitual del trabajo cotidiano.
  •  Elaboración de procedimientos y registros: es importante saber simplificar y pensar sólo en lo que aporte algo a la empresa y resulte provechoso, eliminando lo que no sea estrictamente necesario, vaya a suponer una carga documental y burocrática y retrase su aplicación.
  •  Las instrucciones de trabajo deben ser lo más sencillas posible, destacando aspectos clave a tener en cuenta en las diferentes fases de los procesos productivos.

La siguiente guía de autoevaluación servirá para detectar los puntos críticos del proceso de ejecución de las actividades preventivas planificadas.

  Cuestionario                                                                                                                                         

   

Una vez completada la autoevaluación y elaborado a partir de la misma el programa de actuación (modelo Anexo III), se implantarán las mejoras previstas. Completada su implantación, se procederá a la elaboración del informe de seguimiento (anexo IV), que recogerá con detalle las actividades de mejora objetivamente implantadas.
 
Dicho informe de seguimiento será remitido al ICASST para su valoración y posible paso a la cuarta fase del proyecto.