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Fases

1. Fases para la implantación del Sistema de Prevención

Cero AT se plantea de forma que las empresas avancen gradualmente, integrando debidamente los objetivos con la disposición de recursos necesarios, materiales y relativos a la organización, aprovechando los medios con los que cuentan.

 La implantación sólida de una política preventiva eficaz requiere un desarrollo secuencial de acciones en un horizonte a medio-largo plazo.

 La implantación del plan de prevención específico y participativo, resultado de un análisis previo del proceso productivo de la empresa y de sus riesgos, se realizará por fases, asegurando la eficacia de cada una de ellas antes de pasar a la siguiente.

 La primera condición para iniciar el proyecto es que exista voluntad por parte de la dirección de la empresa, pues es quien debe promover y liderar su ejecución.

 Fase Preliminar. Autodiagnóstico inicial

Sirve para que la propia empresa determine su situación de partida en materia de seguridad y salud en el trabajo, con objeto de establecer las bases de sus necesidades y evitar la aplicación de programas y medidas genéricas.

 Primera Fase. Política y organización preventiva

El plan de prevención incluye la definición y vertebración de toda la acción preventiva en la empresa. En él se refleja la voluntad y compromiso por parte de la dirección de la empresa, que es quien debe promover su ejecución, así como los objetivos, asignación de recursos y canales de comunicación y participación.

 Teniendo en cuenta el resultado del diagnóstico correspondiente a esta fase, se revisará si la definición del plan de prevención se conforma como un sistema en el cual se integran todas las actividades y personas implicadas.

 Segunda Fase. Evaluación de riesgos y planificación de la actividad preventiva

Se confirmará si la evaluación se configura realmente como un proceso permanente de búsqueda de información, que sirva para mejorar la eficacia y la eficiencia de la planificación de la actividad preventiva desarrollada.

 Se considerarán las necesidades existentes y la prioridad de los problemas a solucionar y se revisará el grado de sistematización del conjunto de actuaciones preventivas a desarrollar, tanto especializadas, como de integración de la prevención.

 Tercera Fase. Implantación del sistema de prevención

Una vez definido, es necesario llevar a la práctica todo lo planificado en las fases anteriores. Para ello, se dispone de procedimientos para el desarrollo de actividades preventivas que facilitan el proceso de aprendizaje de las personas implicadas, permitiendo que desarrollen dichas actividades de acuerdo a lo previsto y, al mismo tiempo, permitirán evaluar la eficacia de lo realizado.

 El conjunto de actividades preventivas se desarrolla bajo la debida coordinación teniendo en cuenta tanto las relaciones interdepartamentales como entre empresas.

 Cuarta Fase. Evaluación de la eficacia

Para que el sistema sea eficaz es imprescindible que incluya actividades para el seguimiento de las intervenciones, con el objeto de controlar si las actividades planeadas se están realizando tal y como se había planificado, y si nuestra intervención está consiguiendo los objetivos marcados. A partir de esta evaluación se corregirán las desviaciones que se produzcan durante la ejecución, de esta forma se retroalimentará la evaluación de riesgos y mejorará el sistema, consiguiendo así desarrollar una cultura de aprendizaje y mejora continua.

 Las actividades a revisar en esta fase se dirigen a verificar qué mecanismos ha previsto el plan de prevención para el seguimiento y control de la eficacia del mismo.